Téngase fuera de dudas la innecesaria crueldad habida en fabricar hijos por buena tasa que haga la sacrosanta razón que uno saca de los testes y otra prende con el coño.
No hay verdad más verdadera que la falsa realidad de una vida llevadera. Que la vida es traicionera y cobra así gratuidad: no hay verdad más verdadera.
Unas con otras, acoplando voy tristuras al incesto de mis amarguras; unas por otras, componiendo engendros de ironía, traen mis cuitas del revés como alegría.