Quien busca, perdido va;
quien va perdido, a dejar de buscar llega;
quien ya no busca, encuentra.
Nadie encuentra porque busque,
encuentra porque es encontrado
una vez da por perdida
la necesidad de buscar.
Pronto llegará la primavera,
y de nuevo, en cada brote espero
la vuelta al juego de mis dolores,
reptar con ellos hacia ninguna parte
y honrarlos, como es de ley,
con las mismas reverencias
que nunca de mí recibieron
los curas de recetas torvas
ni los albos pero zaínos doctores.
Cuando me canse de arder seré llama,
decantada llama del desencanto
que en la hoguera fiel de su canto
dirime verdad e inflama:
«Arrímate, ya verás;
si yo puedo, tú más».
A Usted
«¡Bésame el sacro!»,
ora el peregrino querúbico
que así graba en su figura
el oro de su natura.
Nunca fue virgen la tierra
donde el cielo se hizo carne;
nunca la carne fue cielo
para el sol cautivo en ella.
Detén la mirada en tus manos,
empapa tus pies de atención,
cruza el umbral de tus muros
y acaso a escanciar llegarás
la crátera acribillada
por donde ¡válgame Dios!
en todo se cuela y enciende
la nada que somos con Él.
Hacer buenas cosas con las manos
y bellas acciones con el alma
hacerlas de veras sería
si al acto no atara
ninguna.